{"id":585,"date":"2012-08-16T09:46:45","date_gmt":"2012-08-16T07:46:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adspmalaga.org\/?p=585"},"modified":"2012-08-16T09:46:45","modified_gmt":"2012-08-16T07:46:45","slug":"avanzar-al-pasado-la-sanidad-como-mercancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adspmalaga.org\/?p=585","title":{"rendered":"Avanzar al pasado: la sanidad como mercancia"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/elpais.com\/elpais\/2012\/07\/06\/opinion\/1341595001_910539.html<\/p>\n<p>La obtenci\u00f3n del derecho a la atenci\u00f3n sanitaria ha sido una de las conquistas sociales m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX, un bien p\u00fablico equiparable al derecho al voto, la educaci\u00f3n o tener una pensi\u00f3n. Un referente hist\u00f3rico de los pa\u00edses con sistemas sanitarios p\u00fablicos financiados directamente con impuestos fue el National Health Service brit\u00e1nico, que en 1948 propuso una asistencia preventiva y curativa para \u201ctodo ciudadano sin excepci\u00f3n\u201d. Junto a Reino Unido, los pa\u00edses n\u00f3rdicos y otros pa\u00edses europeos siguieron procesos parecidos estableciendo sistemas sanitarios seg\u00fan los principios de financiaci\u00f3n p\u00fablica, acceso universal y una amplia oferta de servicios sanitarios con independencia de los ingresos, posici\u00f3n social o lugar de residencia.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a ese proceso fue tard\u00edo. Durante el periodo final de la dictadura franquista, dos tercios de la poblaci\u00f3n ten\u00edan alguna cobertura sanitaria. En 1978, cuando la Constituci\u00f3n estableci\u00f3 el derecho a la protecci\u00f3n de la salud ciudadana, cuatro de cada cinco personas estaba ya cubierta por la Seguridad Social. En 1986 se produjo un cambio fundamental cuando la Ley General de Sanidad sent\u00f3 las bases de un Sistema Nacional de Salud (SNS) que ampli\u00f3 la cobertura y provey\u00f3 atenci\u00f3n sanitaria de mayor calidad para casi toda la poblaci\u00f3n. En esos mismos a\u00f1os, sin embargo, el sector sanitario p\u00fablico se situ\u00f3 bajo el punto de mira de Gobiernos conservadores, instituciones internacionales y grandes empresas (farmac\u00e9uticas, seguros, tecnol\u00f3gicas y hospitalarias), aumentando progresivamente la presi\u00f3n para mercantilizar la sanidad. La raz\u00f3n es f\u00e1cil de entender: en una fase de estancamiento capitalista y reducci\u00f3n de beneficios, la atenci\u00f3n sanitaria era un lugar ideal para hacer negocios. En 1987 y 1993, dos relevantes informes del Banco Mundial ya plantearon la necesidad de adoptar criterios mercantiles, desinstitucionalizar la atenci\u00f3n sanitaria y otorgar un mayor papel a las aseguradoras y prestadores privados de servicios. No olvidemos que los sistemas sanitarios p\u00fablico y privado son como \u201cvasos comunicantes\u201d: para que el privado tenga posibilidades de lucro primero hay que desprestigiar, debilitar o \u201cparasitar\u201d al p\u00fablico.<\/p>\n<p>Para que la privada pueda lucrarse hay que desprestigiar, debilitar o \u201cparasitar\u201d a la p\u00fablica<\/p>\n<p>En 1991, el <em>Informe Abril<\/em> se convirti\u00f3 en el primer intento serio de promover la mercantilizaci\u00f3n del sistema sanitario en Espa\u00f1a. Se abogaba por mejorar su eficiencia mediante la separaci\u00f3n de la financiaci\u00f3n p\u00fablica de la provisi\u00f3n de servicios o la instauraci\u00f3n de conceptos como la \u201cprestaci\u00f3n adicional\u201d y \u201ccomplementaria\u201d cofinanciados por el usuario. Los argumentos ideol\u00f3gicos, repetidos desde entonces hasta la saciedad, son bien conocidos: el sector p\u00fablico es \u201cinsostenible\u201d y \u201cburocr\u00e1tico\u201d, el sistema privado es \u201cm\u00e1s eficiente\u201d que el p\u00fablico, \u201cla salud pertenece al \u00e1mbito personal\u201d, los usuarios son responsables de \u201cabusar de la sanidad\u201d. Ni la investigaci\u00f3n cient\u00edfica ni la propia OMS confirman esos supuestos. La sanidad p\u00fablica es m\u00e1s equitativa (sobre todo cuando tiene financiaci\u00f3n suficiente finalista), eficiente (sobre todo si se impulsa la atenci\u00f3n primaria) y tiene m\u00e1s calidad que la privada (con las excepciones del confort y el tiempo de espera).<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de los noventa, el proceso mercantilizador se acelerar\u00e1. En 1997, bajo el Gobierno de Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar, el PP aprob\u00f3 (con el apoyo de PSOE y PNV) la Ley 15\/97 que permit\u00eda la entrada de entidades privadas en la gesti\u00f3n de los centros sanitarios p\u00fablicos, y en 1999, con la construcci\u00f3n y gesti\u00f3n del hospital de La Ribera en Alzira, se abri\u00f3 el camino a la mercantilizaci\u00f3n de la sanidad y el fomento a \u201cmodelos de negocio\u201d privados. La Generalitat valenciana del PP de Eduardo Zaplana lo puso en manos de un consorcio formado por el grupo Ribera (gesti\u00f3n sanitaria), Adeslas (aseguradora m\u00e9dica), Lubasa (inmobiliaria) y Dragados (constructora).<\/p>\n<p>En Madrid, la cesi\u00f3n en 2005 del hospital de Valdemoro a la empresa de capital sueco Capio se convirti\u00f3, bajo el PP de Esperanza Aguirre, en la punta de lanza de la construcci\u00f3n de centros privados.<\/p>\n<p>En las autonom\u00edas se ha producido un goteo constante de estrategias de privatizaci\u00f3n<\/p>\n<p>En Catalu\u00f1a se configur\u00f3 hist\u00f3ricamente un sistema de gesti\u00f3n sanitaria mixto donde junto a los hospitales p\u00fablicos hay una extensa red de centros semip\u00fablicos con una amplia presencia de instituciones locales y grupos privados y eclesi\u00e1sticos, y un modelo p\u00fablico con una concepci\u00f3n empresarial. En 1995 se acept\u00f3 el \u00e1nimo de lucro en la gesti\u00f3n de la sanidad p\u00fablica, y las sucesivas reformas legales de CiU y el tripartito (PSC, ERC; ICV-EUA) reforzaron a\u00fan m\u00e1s el llamado \u201cmodelo catal\u00e1n\u201d. La reforma del Institut Catal\u00e0 de la Salut de 2007 y la llamada ley \u00d3mnibus contemplaron la posibilidad de que los hospitales p\u00fablicos alquilaran operadores privados en las plantas cerradas o los quir\u00f3fanos que dejaran de operar por las tardes.<\/p>\n<p>A lo largo del proceso hist\u00f3rico sucintamente resumido, las estrategias para mercantilizar y privatizar la sanidad han sido permanentes, un goteo constante. El resultado ha sido reducir progresivamente la capacidad asistencial de los centros p\u00fablicos, cerr\u00e1ndose camas, consultas y quir\u00f3fanos hospitalarios, restringiendo urgencias ambulatorias y alargando las listas de espera. A decir de pol\u00edticos tan significados como Esperanza Aguirre o Artur Mas, se trata de reducir la sanidad p\u00fablica a su \u201cn\u00facleo b\u00e1sico\u201d manteniendo la gratuidad de los servicios sanitarios imprescindibles. Si las clases medias dejan el sistema p\u00fablico, este se debilitar\u00e1 y convertir\u00e1 b\u00e1sicamente en un sistema de y para los pobres.<\/p>\n<p>Bajo el discurso de una supuesta insostenibilidad financiera, haber \u201cvivido por encima de nuestras posibilidades\u201d y con una poblaci\u00f3n en <em>shock<\/em> por la crisis actual, tras el goteo, llega ahora el turno al chorro de agua helada en forma de un Real Decreto Ley (RDL 16\/2012, 20 de abril) que comporta pasar de un sistema nacional de salud a un sistema tripartito basado en los seguros sanitarios para los ricos, la seguridad social para los trabajadores y la beneficencia para el resto de personas. El RDL del Gobierno del PP es una contrarreforma sanitaria que nos lleva tres d\u00e9cadas atr\u00e1s. Primero, porque se pasa de un sistema financiado con impuestos directos a un sistema basado en la financiaci\u00f3n de un modelo de seguros con el pago del afiliado (asegurado) o el protegido (beneficiario) por la Seguridad Social y numerosos copagos. Segundo, porque se renuncia a la atenci\u00f3n sanitaria universal excluyendo a los sectores m\u00e1s d\u00e9biles de la sociedad espa\u00f1ola: inmigrantes sin papeles y discapacitados con una discapacidad menor del 65%, entre otros colectivos. Tercero, porque se establecen tres niveles de servicios sin definir a\u00fan, lo que apunta a una reducci\u00f3n de las prestaciones b\u00e1sicas y la generaci\u00f3n de un sistema de beneficencia que \u201carrastrar\u00e1\u201d a la clase media hacia los seguros privados con prestaciones complementarias sometidas a repago. Millones de pensionistas, cuya econom\u00eda raya en la subsistencia, deber\u00e1n realizar \u201crepagos\u201d (un \u201cimpuesto sobre la enfermedad\u201d) seg\u00fan su nivel de renta (una gesti\u00f3n que es compleja e injusta), y pagar por f\u00e1rmacos que sirven para \u201cs\u00edntomas menores\u201d. Y cuarto, ya que se niega la sanidad a inmigrantes o personas enfermas socialmente excluidas, el \u201cnuevo\u201d sistema acarrear\u00e1 problemas de salud p\u00fablica con la saturaci\u00f3n de los servicios de urgencias y la probable aparici\u00f3n de epidemias. Adem\u00e1s, es un modelo implantado en forma autoritaria y anticonstitucional que producir\u00e1 graves problemas de salud y desigualdades, especialmente en pobres, enfermos cr\u00f3nicos, discapacitados y quienes deban desplazarse a los centros sanitarios. Ese modelo significa \u201cavanzar\u201d hacia una sanidad mercantilizada, injusta, que rompe el concepto de ciudadan\u00eda y solidaridad social, que abre paso al clasismo, la desigualdad y es el fin del derecho universal a la sanidad y la salud.<\/p>\n<p>Los sistemas de sanidad p\u00fablicos, accesibles, con organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n esencialmente p\u00fablicas y una elevada calidad de prestaciones, ofrecen resultados globales de salud mejores que otros modelos. Que el sistema sanitario p\u00fablico pueda mejorar su eficiencia (con m\u00e1s atenci\u00f3n primaria y menos gasto farmac\u00e9utico), calidad (con m\u00e1s atenci\u00f3n en salud mental por ejemplo) y equidad (protegiendo a toda la poblaci\u00f3n) no puede ser excusa para que las fuerzas econ\u00f3micas y pol\u00edticas que favorecen la mercantilizaci\u00f3n sanitaria destruyan un modelo conseguido a trav\u00e9s de largas luchas sociales. La atenci\u00f3n sanitaria debe ser un derecho ciudadano independientemente de la condici\u00f3n social y el lugar donde se viva y no una mercanc\u00eda que solo consuman los \u201cclientes\u201d que puedan pagarla.<\/p>\n<p><strong>Joan Benach<\/strong> es profesor de Salud P\u00fablica y miembro de GREDS-EMCONET (UPF). Su \u00faltimo libro publicado es La sanidad est\u00e1 en venta (Icaria). Firman tambi\u00e9n este art\u00edculo <strong>Carles Muntaner, Gemma Tarafa<\/strong> y <strong>Clara Valverde.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/elpais.com\/elpais\/2012\/07\/06\/opinion\/1341595001_910539.html La obtenci\u00f3n del derecho a la atenci\u00f3n sanitaria ha sido una de las conquistas sociales m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX, un bien p\u00fablico equiparable al derecho al voto, la educaci\u00f3n o tener una pensi\u00f3n. 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